sábado, 13 de abril de 2019

Biografía Lectora de León Esquenazi




Vuelo


Una silla, una cama, una hamaca paraguaya. Si el entusiasmo es mucho, parado en el bondi o a escondidas en alguna clase de esas que si no prestás atención no te perdés de nada. Mejor hacerse bien a uno que darle el gusto al otrx de hacer lo que quiera porque sí. Desde chico me metieron en este río de palabras del que a veces logro salir a descansar un rato en la orilla pero siempre la corriente me termina arrastrando a una nueva lectura. 

Mi viejo me leía todas las noches antes de ir a dormir. Dailan Kifki y otros que no recuerdo. Con Harry Potter empezamos juntos y después me soltó la mano. Irónicamente el libro empezaba con un auto volador y dos chicos que se perdían entre las montañas mágicas. Así me sentía yo. Solo, sobrevolando un mundo nuevo y sin poder saber ni manejar muy bien hacia dónde iba. Por suerte logré encontrar el camino y llegar a Hogwarts. Terminé abandonando ese libro al igual que muchos otros. Me costó un año o dos conseguir terminar una historia. Bendito seas Julio Verne. 

Ya de más grande, alrededor de los diez u once años llegaron a mí las sagas como Insurgente o Los Juegos del Hambre. Supe devorarme ese tipo de libros y, por más malos que sean, fueron los que lograron generar el hábito de lectura. El camino de la lectura para mí no fue nada fácil después de ese entonces. Muchas cosas me aburrían porque me había aburrido de las sagas y muchas otras otras me interesaban pero no me sentía capacitado para leerlas, entonces las dejaba. Leía muy esporádicamente. 

Mi amor por la lectura de forma intensa renació con el descubrimiento de la escritura y con mi “madurez” alrededor de los trece años. Mi vuelta al mundo de la literatura veía venirse. Estaba empezando a tomar vuelo al escribir bastante seguido y fueron dos libros que leí en enero y febrero de 2018 los que me devolvieron al auto volador de cuando era chico. Debía enmarcarse todo eso con el medio de un viaje al sur que potenciaba mucho cualquier sensación o idea que tenga. 

Desde ahí no paré, terminaba un libro y empezaba otro. Una sensación muy linda la que transité todo ese año con la literatura, con la que sentía que tenía un sitio y un tiempo indefinido para olvidarme un poco de lo que me pasaba a mí como León y conectarme un poco más con lo que me pasaba como Lector. Pasé por distintas lecturas que no fueron estrictamente literarias, que supieron llenarme pero también sentirme muy vacío. 

Yo creo que el poder de las palabras se guarda en la capacidad de transformarnos, de hacernos crecer o retroceder.Las palabras son lo único que no van a poder matar y por eso son tan importantes para mí. 

1 comentario:

  1. Y este es uno de los "peligros" a los que se exponen los lectores que hacen de la lectura una tarea activa, participativa, creadora. Leer conduce a escribir del mismo modo en que la escritura nos lleva a leer; interactúan, se complementan y modifican. Tareas fascinantes, provocadoras, apasionantes y, muchas veces, reveladoras de nosotros mismos porque alzar vuelo nos da otra perspectiva para ver y vernos.
    Gracias por compartir y a seguir esta charla con lo por venir.

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