lunes, 15 de abril de 2019

Biografía Lectora de Denisse Colonno


Escalera Literaria



Para ser sincera nunca pude tener un amor completo por los libros, nunca me sentí parte del mundo de la literatura. Mi actividad como lectora varió según épocas, momentos y emociones, nunca se mantuvo estable.
Desde pequeña mi madre me leía cuentos infantiles, recuerdo muy bien uno que se llama “Federico se hizo pis”, el cual me encantaba y no me cansaba de escucharlo. Una vez que aprendí a leer, lo leía repetidamente y nunca me aburría. En el jardín y los primeros años de escuela, estas instituciones, me regalaron variedad de libros que yo realmente disfrutaba.
Los libros nunca faltaron en mi casa, siempre tuve una biblioteca llena y variada, diferentes géneros (literarios, manuales, poesías, clásicos, técnicos, entre otros); edades (infantiles, jóvenes, adultos) e idiomas (inglés, castellano e italiano). Sin embargo, lo veía normal, todas las casas debían tener una biblioteca, lo tenía naturalizado. La casa de mis abuelos sí que me impresionaba, dos paredes de bibliotecas llena de libros de todo tipo. Me asombraba solo pensar que eran los mismos libros que alguna vez había leído mi abuela, abuelo, tíos o mi propia madre, la historia que contenían. Me preguntaba ¿Qué les habrá generado cuando los leían?
En la primaria empecé a leer por mi cuenta, no solo lo que la escuela me obligaba o lo que me regalaban, sino que tomé la iniciativa y comencé a buscar algo que me interesara. Yo creo que ese cambio se produjo por un tipo de “contagio” de mis compañeros, la mayoría leía un montón y mi grupo de amigas, todas. En el recreo se juntaban a leer y si no lo hacías quedabas de alguna forma excluida. Fue ahí que inicie mi búsqueda. Empecé con Caídos del Mapa, un verdadero furor en su momento, pero en el tercer libro me aburrí y lo dejé. De nuevo me perdí, pensé que la lectura no era lo mío, no me gustaba Harry Potter así que ya no había salvación hasta que… la historia de vampiros y hombres lobos me atrapó por completo. Una vez que empecé a leer Crepúsculo no pare, 400 paginas no me parecían pesadas en absoluto. El primer libro como no lo tenía y era muy caro, lo empecé en pdf, me costó bastante ese formato, pero me fui adaptando. Luego, los otros que me faltaban me los prestó mi prima que ya los había leído. No hay comparación, el libro impreso es otra cosa, no sé cómo explicarlo, es más satisfactorio, que leerlo en una pantalla. Por primera vez aprecié el sentido de la literatura, aunque sin darme cuenta, ya que hace poco que entendí de verdad lo que era. Viajas a otro mundo, apenas lees te sumergís en otra realidad, te enojas, lloras, reis, odias, sentís.
Luego de Crepúsculo, Los Juegos del Hambre fue mi próxima víctima, en poco tiempo devore la trilogía entera. Después empecé con libros y novelas que no eran modas como las anteriores, me gustaba mucho el género policial y de terror: Oscar Wilde, Arthur Conan Doyle, Edgar Allan Poe, Agatha Christie y Stephen King. Hubo un momento en que me quise desafiar y empecé “Soy Roca”, de Félix Luna, me frustró no entender y lo dejé. Lo mismo me paso con Los Árboles Mueren de Pie y, aunque nunca me gustaron mucho las obras de teatro, no me rendí y lo seguí leyendo, me encantó. Siempre me gusto leer los libros, antes de ver la película (si tenía) para no romper con la imaginación de la historia, la película te condiciona cuando lees y generalmente siempre es mejor el libro que la película.
Si mal no recuerdo el libro de Alejandro Casona fue uno de los últimos que leí por voluntad propia, no estaba motivada, no me emocionaba empezar otro libro, verdaderamente no sé por qué.
Durante la secundaria los libros que leía era por deber, para tareas, investigaciones. No me molestaba leerlos, es más, muchas veces me terminaban gustando, pero ya la lectura la relacionaba con el colegio. En lengua y literatura siempre el/la profesor/a nos daba para leer algo, analizábamos y prueba. Era una rutina que odiaba y sigo odiando porque uno lee sabiendo que va a tener una prueba, es decir, el libro implica un estresante examen al final y no lees con las ganas que, por ahí, tendrías en otro contexto. A pesar de todo, yo leía igual lo que los profesores pedían y la mayoría de las veces me interesaba la lectura, sobre todo el análisis de después. Fue el año pasado cuando leí un libro que realmente me encantó (hasta ahora mi favorito), “1984”, de George Orwell. Me parece increíble como alguien pudo haber escrito eso en aquella época y que se asemeje tanto a nuestra realidad, no puedo explicar en palabras todo lo que me enseño o me hizo dar cuenta dicho libro, me abrió la mente.
Mientras escribo esto me dan ganas de leer y escribir, de viajar nuevamente. Las últimas clases de literatura me hicieron de algún modo un clic, me transmitió lo maravilloso de la literatura, pude entenderlo y me explotó la cabeza. Espero que mi biografía lectora no termine acá, espero terminar de subir la escalera de la literatura y quedarme arriba.



1 comentario:

  1. Leer es siempre recorrer un camino, camino que a veces parece llevarnos de la mano y andamos sin dificultad, pero que, en otras ocasiones, es sinuoso, se hace difícil ir cuesta arriba. Leer siempre nos pone en movimiento y nos lleva hacia nosotros mismos, deja huellas. Hay momentos de nuestras vidas asociados a ciertas lecturas que son como pendientes o como senderos escarpados y vida y libros se entrelazan y nos cuentan.
    Ojalá el trabajo que compartiremos desde ahora te lleve a lecturas que sean experiencias significativas para seguir subiendo sin detenerse.
    Gracias por compartir.

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