Ruta de palabras
Música para ambientar la lectura : https://www.youtube.com/watch?v=Xd6VCLOBgtM
Lo primero que se me viene a la cabeza cuando hablamos de libros, son las lecturas de cada noche por parte de mi viejo y mi vieja en el sillón del living, lo que yo notaba increíble era la capacidad del tono de mis padres para adecuarse a situaciones particulares del libro que estuvieran leyendo, y cómo eso cambiaba totalmente cómo yo veía las situaciones. Esas lecturas mayoritariamente estaban compuestas por cuentos de terror o de ciencia ficción. Está puede ser una de las razones por las que desarrollé cierta preferencia por estos géneros. También al ser mis viejos grandes lectores de ambos, en la biblioteca de mi casa se podía encontrar de todo. Una gran ventaja que tenia frente a otros era el acceso a una gran recopilación de libros. De esta misma biblioteca sale el primer libro que leo por mi mismo, a la edad de 7 años, un recopilatorio de cuentos de ciencia ficción de Philip Dick. Este libro me lo recomendaron mis viejos ya que ellos iban a estar de viaje una semana y no me iban a poder leer. A esa edad tenía la horrible costumbre de empezar leyendo el final de manera que me arruinaba la lectura y las hipótesis, por suerte ahora deje de lado esa tradición. Después de terminar ese libro, tan fascinado quedé con los universos y monstruos creados por este escritor que me leí la parte dos en un tiempo récord de una semana y después muchos más como por ejemplo: “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” o “Tiempo Desarticulado”.
Por estas grandes obras, Philip Dick se convirtió en uno de mis escritores favoritos de la infancia. Me resultaba muy satisfactorio el reto que me suponía ese tipo de lectura ya que entender a lo qué se refería no era fácil a esa edad, así qué tenía que releer varias veces. Alguna vez hasta tuve que hacerme cuadros con los personajes y su rol para no perderme, obviamente en una hoja aparte, ya que no me gusta dejarle marcas o anotaciones a los libros porque tal vez en un futuro los podría prestar. Siempre a personas con las que tenia ultra confianza y sabia que me lo iban a devolver, sino no dejaba que toquen mis libros.
Por estas grandes obras, Philip Dick se convirtió en uno de mis escritores favoritos de la infancia. Me resultaba muy satisfactorio el reto que me suponía ese tipo de lectura ya que entender a lo qué se refería no era fácil a esa edad, así qué tenía que releer varias veces. Alguna vez hasta tuve que hacerme cuadros con los personajes y su rol para no perderme, obviamente en una hoja aparte, ya que no me gusta dejarle marcas o anotaciones a los libros porque tal vez en un futuro los podría prestar. Siempre a personas con las que tenia ultra confianza y sabia que me lo iban a devolver, sino no dejaba que toquen mis libros.
Entre el me gusta leer y el me encanta leer hay una gran saga de libros del genero fantástico llamada “Harry Potter”. Las películas basadas en este libro siempre me gustaron pero los libros fueron una cosa totalmente reveladora, me devoré los siete de la saga en menos de dos meses, llegando a leer un libro de 700 páginas en una semana, lo cual puede ser considerado como mi mayor hazaña lectora. Era increíble cómo con solo palabras podías llegar a sentir lo que siente el personaje de tu historia, desarrollé empatía con algo ficticio. Esto sucedió un año después de los libros de Philip Dick y la diferencia estuvo en que con esta nueva saga no me tenía que esforzar para leer y entender, sino que salía natural. En esta etapa me incliné más por los libros de lectura fáciles sin interesarme en los retos que me planteaban otro libros.
Con la secundaria empieza otra etapa de lectura en mi vida más enfocada en el conocimiento. Al entrar en esta institución me empiezan a gustar mucho las materias enfocadas en las ciencias sociales, lo que me lleva a lecturas de tipo históricas como: “ La pasión según Trelew” o “La voluntad” (libro que estoy leyendo actualmente). Mi razón de leer en esta etapa es la búsqueda de conocimiento, y mi razón para dejar de leer siempre es el sueño ya que mi lugar preferido de lectura es en la cama y a la noche. En ese momento del día, en mi casa hay un silencio muy cómodo, si llueve mejor, por alguna extraña razón la lluvia me genera una ganas incontrolables de leer apoyado contra la ventana de mi cuarto mientras escucho las gotas caer en los techos vecinos.
Al contrario mi lugar menos preferido para leer es el colegio, el incesante ruido hace imposible mi concentración en la lectura, yo creo que se debe a que estoy acostumbrado al mejor de los silencios en mi casa.
Al contrario mi lugar menos preferido para leer es el colegio, el incesante ruido hace imposible mi concentración en la lectura, yo creo que se debe a que estoy acostumbrado al mejor de los silencios en mi casa.
Mi etapa de conflicto se da también en esta etapa de la secundaria, con la lectura obligatoria. Nunca me simpatizaron los libros que eran mandados a leer y por estas razones se me dificultaron mucho las lecturas, no llegaba a tiempo, no podía terminarlo por aburrimiento, etc. A la hora de leer me encanta que me recomienden pero odio que me obliguen. En el colegio nos obligan a leer, cosa que hace que muchos chicos y chicas piensen que leer es eso, obligación. Esto puede llevar a varios a abandonar este mundo. Leer es todo lo contrario, leer es libertad y cada uno tiene su visión de lo leído, no existe una respuesta correcta a preguntas literarias ya que la interpretación de la literatura es personal e independiente.
Nunca pude encontrar el equilibrio a la hora de leer. Algunos años me siento inspirado y leo un montón, otros años lo ultimo que quiero es leer. Mi objetivo con este mundo es tratar de subir los escalones que me quedan ya que arriba, se encuentra el equilibrio.



Lo que leímos, el momento y el lugar en que lo hicimos, el recuerdo de esa lectura, dibuja también la propia historia. Cuando los libros están con nosotros desde la infancia, cuando hemos armado un vínculo amoroso con ellos, sutil manera de reeditar el amor de quienes nos los acercaron, leer es entretenimiento y, además, una tarea fascinante, provocadora, apasionante y, muchas veces, reveladora de nosotros mismos. Paradójicamente, la distracción atrae hacia sí al que quiere alejarse yéndose a ese mundo imaginario, donde termina por encontrarse.
ResponderBorrarCuando leemos en la escuela, el desafío está en equilibrar placer y deber, en encontrarnos con otros (la lectura sino es siempre en soledad), en ejercer nuestro derecho a pensar distinto y explicar porqué; es hacerse responsable de la decisión de leer o no leer.
Gracias por compartir este retacito de tu historia. Nos seguimos leyendo.
Olvidé agradecerte la música. Disfrute doble.
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