BIOGRAFÍA LECTORA DE ALGUIEN QUE NO LEYÓ
“Todos los cuentos de los Hermanos Grimm”. Así se llamaba el libro, el que me
leía mi mamá cuando era chica, 3 o 4 años y me iba a dormir. Era un gran libro,
muy gordo, que tenía muchos cuentos adentro, pero había uno que era el que más
me gustaba “Federico y Catalina” yo le decía Federiquito y Federiquita vaya uno
a saber por qué. Ese me encantaba le pedía a mi mamá que me lo lea una y otra
vez, nunca me aburría, nunca.
A los 7, en mi
cuarto me hicieron una biblioteca, una mini biblioteca, de madera y ahí ponía
un montón de libros había de todo tipo, me acuerdo que tenía una colección de
“Gaturro”, contaba básicamente la vida social del gato en cuestión. En fin,
tenía un montón, del 1 al 14 y si me pongo en específica, era una competencia
nunca explicita, obvio, con mi prima de un año menos para ver quien tenía mas
de la colección. También había libros en inglés, de la “book fair” (feria del
libro) del colegio de cuando tenía 8 aprox, los sigo teniendo de hecho. Para mí
en ese momento eran libros, pero si mi profesora de lengua me escucha, me mataría
y luego diría que no son libros porque no transforman ni un poquito la realidad,
pero para mí en ese momento se llamaban así. En esa feria me compre dos. El libro
“where´s Wally?” que es una caja que contiene 5 mini libritos con una lupa y
había que buscar entre mucha gente a Wally y otro que es un libro de recetas,
riquísimas, re coloridas pero nunca hice ninguna.
Esos son unos de mis primeros recuerdos con los libros, de más
chica me gustaba leer, pero conforme van pasando los años me gusta cada vez
menos, y no es algo de lo que esté orgullosa, todo lo contrario, me encantaría
poder adoptar esa costumbre de leer, pero no logro encontrar el momento, el
horario, el lugar, es todo un tema. ¿Por qué? Porque siento que soy muy
inquieta como para sentarme y quedarme quieta en un lugar por un tiempo
determinado, a lo largo del tiempo, encontré actividades que me resultan un
poco más atractivas que la propia acción de leer.
En mi vida recuerdo haber elegido leer 2 libros, uno lo
termine y el otro, sigue pendiente en el cajón de la cómoda de mi cuarto. El
que leí se llama “el fantasma de Canterville” de Oscar Wilde. Lo leí de muy
chica a los 10 u 11 años. El otro es “abzurdah” de Cielo Latini este libro me
lo compré luego de ver la película. Si bien lo que leí me pareció interesante, nunca
logre terminarlo, no encuentro un porque, simplemente no me atrae, no me
atrapa.
Igual, si leí y leo libros en el colegio, por obligación.
Claramente no es lo mismo, pero me gusta tener que leer porque como yo no leo y
sé que es una actividad súper buena, me gusta la idea de que alguien me obligue
a hacerlo.
En el camino de la lectura obligatoria, encontré libros que
me gustaron y algunos que realmente me fueron difíciles de entender. Ya sea por
comprensión del texto o porque me cuesta muchísimo salir del sentido literal de
las cosas, en cuanto a los que me gustaron, fueron los que leí el año pasado,
en 3er año. Uno fue “farenheit 451” de Ray Bradbury, la primera vez que leí el
libro me fue muy difícil de entenderlo. Debe ser por eso que desaprobé el
examen, pero en el recuperatorio, cuando tuve que volver a leerlo, lo entendí
pero no solo entendí los personajes, la trama y etc, sino más allá de lo
literal, le encontré un cierto sentido a las palabras, hasta me dio gusto
leerlo y me iba sorprendiendo con las cosas que le pasaban al personaje. Nunca
me había pasado, fue algo lindo y me alegre mucho de haber podido terminar ese
libro.
A mi dificultad de ver cosas que no se ven no se la
atribuyo a nadie, pero lo asocio con la manera que me enseñaron de leer,
siempre que en el colegio (porque por mi cuenta no leía) me hacían analizar un
libro siempre había que analizar todo lo dicho, todo lo que estaba, ¿Quiénes
eran los personajes y que pasaba entre ellos?, todo muy literal. Entonces en
ese contexto, no me dieron las herramientas para poder ver más allá de todo
eso.
Cambiando rotundamente de tema, desde chica creo que el
libro de papel es una tradición, algo de años, ¿Qué años? Vidas pasadas! Y me
parece que la tecnología se come todo eso, ahora existen los libros
electrónicos y yo pienso si a algún escritor o lector del siglo xix, le damos
unos de nuestros nuevos libros tecnológicos, sale corriendo. Hasta ami que no
leo, me parece una falta de respeto, imagínate para alguien que lee.
Me gustaría hablar un poco de mi manera de leer, leo desde
la página 1 hasta la última página, en orden y sin saltearme ninguna, pero a
veces cuando ya no quiero leer más y me aburro, suelo saltearme palabras u
oraciones y siento que hay una voz en mi cabeza que me dice que no me puedo
saltear nada y lo tengo que leer y lo leo.
Para mí, en la
lectura hay dos formas de no entender, la primera es no entender el general, lo
que te están diciendo y la otra es no entender como una palabra encaja en una
oración y hace que esta no tenga sentido. En la de no entender el párrafo, mi
primera reacción es leerlo dos veces y si no lo entendí, ¿viste que siempre que
no entendes algo, te dicen sigas leyendo que ya vas a entender? Bueno yo, hago
todo lo contrario, vuelvo a leer los párrafos anteriores y la mayoría de las
veces termino de entender y cuando no, dejo la lectura porque suelo ponerme muy
nerviosa. La segunda manera de no entender, simplemente no la resuelvo y
también me vuelvo a poner nerviosa, pero sigo leyendo y otra vez aparece la voz
en mi cabeza que me atormenta y me repite la palabra que no entendí como
encajaba en la oración y otra vez, vuelvo a leer la frase hasta entenderla.
Para cerrar, quiero decir que admiro mucho a las personas
que pueden, saben leer y lo hacen. Como ya dije me parece una actividad súper
sana que te nutre de un montón de cosas y sobretodo de muchísima información.
En cuanto lo que me compete ami, espero leer muchísimo más y aprender a separar
el sentido literal del que no se ve, de las cosas y poder analizarlas.
Aunque suene gracioso, esta es la biografía lectora de
alguien que no leyó.




Los que somos amantes de la literatura y desde la infancia hemos convivido con los libros fuimos descubriendo que leer no es pasatiempo o distracción, sino que ganamos tiempo, otras vidas, otros puntos de vista, una idea que no se nos había ocurrido. Cuando leemos y entramos a un mundo del que participamos emocional y reflexivamente, hay un compromiso con la palabra; es poner el cuerpo y salir transformado. Aunque leamos para alejarnos, terminamos por encontrarnos en esas vidas posibles que jugamos, porque leer termina en leerse.
ResponderBorrarOjalá encuentres el libro que te acelere el pulso, detenga el tiempo, te lleve de viaje y te convierta en lector apasionado. Ese libro existe y la manera de encontrarlo es leyendo.
Gracias por compartir.
Gracias por leer y por la reflexión
BorrarCorrijo:
ResponderBorrarOjalá encuentres el libro que te acelere el pulso, detenga el tiempo, te lleve de viaje y te convierta en lectora apasionada.