Cuando era
muy chica, tenía una colección de cuentos clásicos. Como yo quería que me los
leyeran todo el día y mi familia no podía, le pedí a mi abuela a los cuatro
años que me enseñe a leer. El primer libro que leí por mi cuenta fue “Los tres
cerditos”.
Tres años
después me aburrí de siempre leer los mismos cuentos y empecé a leer libros juveniles.
En ese tiempo, mi mamá me había regalado Harry Potter y la cámara secreta. Ya
había visto las películas, por lo que no tuve ningún problema de leer el
segundo libro antes del primero. Me pasaban todos los recreos leyendo ese libro
en la biblioteca del colegio, a veces hasta me olvidaba de bajar en la hora del
almuerzo.
A mis once años
ya había leído tres veces la saga completa de Harry Potter y dos veces la de
Crepúsculo, entre otras cosas. Releía una y otra vez los mismos libros hasta
que una amiga me enseñó una aplicación para leer libros: Wattpad. Desde el primer
momento se convirtió en mi lugar favorito para leer, ya que podía leer miles y
miles de versiones diferentes de Harry Potter, con nuevos personajes y nuevas
tramas.
Por un tiempo
dejé de leer libros en físico, pero años después quise releer Harry Potter otra
vez y ahí empezó mi fanatismo. Iba todas las semanas a la librería a la sección
juvenil y me compraba libros con mis ahorros, me los terminaba muy rápido y
siempre necesitaba nuevos. De esta forma, actualmente mi biblioteca tiene unos
ciento cincuenta libros aproximadamente,
ya sean sagas, trilogías, novelas, etc.
Entre mis
libros favoritos se encuentran: La saga Harry Potter, la trilogía de Los juegos
del Hambre, La saga Crepúsculo, La trilogía de La Selección y la saga Fablehaven
y After (incluidos los de Landon, que para mi fueron los mejores). Otras novelas
que me gustaron mucho fueron Eleanor y Park de Rainbow Rowell y Buscando a
Alaska de John Green.
Si actualmente tendría
que elegir un libro de mi biblioteca (sin contar los de Harry Potter) elegiría Bajo
el agua de Marisa Reichardt, lo leí por primera vez a fines de febrero y me
gustó tanto que ya lo voy releyendo por cuarta vez.
En general no
tengo problema de prestar mis libros, mientras que me los devuelvan rápido y no
los escriban. ODIO que se escriban los libros en físico (si son fotocopiados no
tengo ese problema).
En cuanto a la lectura
obligatoria, suele resultarme un tanto tediosa, sobre todo porque siempre la
dejo para último momento y termino leyendo y intentando analizar una novela de
aproximadamente trescientas páginas la noche anterior a la prueba. Si no hay ninguna
prueba o ninguna nota de por medio en general no los leo, pero los compro o los
descargo para leerlos más adelante cuando deja de ser lectura obligatoria,
porque considero que así tiene más emoción.

Es cierto que leer no debería ser obligatorio y tu recorrido da cuenta con claridad de esta idea. Sin embargo, la escuela, y lo que hacemos en ella, no es una imposición sino el ejercicio de un derecho. Leer sólo será una elección y un acto libre si se sabe leer, esto es, comprender sin dificultades. La escuela puede o no hacernos gustar de la literatura, pero sí debe, ineludiblemente enseñarnos a leer, a comprender. Pasar de la lectura a la escritura y no hablo de ficción o de libros solamente, es dar cuenta de lo que pensamos, sentimos, deseamos; es construir pensamiento propio, cuestionar y cuestionarse y, al comunicarlo, que se entienda. Este es el arduo trabajo y el desafío que se nos abre en el espacio del aula. Ojalá disfrutemos de aprender juntas.
ResponderBorrarGracias por compartir.