Desde
Siempre Una Lectora
Me llamo Diane-Marie, tengo 16 años y soy una
apasionada de la lectura. Amo leer y puedo pasar horas y horas leyendo. También,
amo ser sorprendida por las narraciones tan detalladas que me hacen sentir partícipe
del libro y amo los finales inesperados que me dejan descolocada. Amo cuando
los libros me presentan una nueva perspectiva de algo que daba por hecho. Amo
las memorias que tengo de niña leyendo en mi pequeño rincón de lectura.
El primer recuerdo que tengo relacionado con un
libro es a los 4 años cuando mi papá antes de que me fuera a dormir me leía Cenicienta. Recuerdo las risas que
surgían en el momento que llegaba la parte del hada madrina cuando transformaba
la calabaza en un carruaje y los ratones en caballos; y por supuesto, el
vestido roto de Cenicienta que se convertía en un hermoso vestido azul.
El libro que me volvió lectora es “Ahora puedo
leer Mi Biblia” por Darly J. Lucas y lo leí por primera vez a los 8 años. Digo
que me volví lectora con este libro ya que fue el primero que leí sola sin ayuda.
También es el que más significó para mí porque fue el que me permitió conocer
más a Dios y entenderlo. Generalmente, los libros que leo son en español; aunque,
me gusta mucho leer en otros idiomas como el francés y el inglés. Siento que la
lectura se disfruta más cuando se lee en idiomas diferentes. Soy muy cuidadosa
con mis libros y por esa razón es que nunca los presto, me da miedo que los
manchen o le dañen alguna hoja sin querer. Me cuesta mucho leer libros online,
siento que no me puedo conectar con el libro o por lo menos no puedo
disfrutarlo como yo quisiera si tuviese el libro en la mano. Me parece que para
disfrutar una buena lectura aparte de la trama y la narración debe haber un
libro físico, en el que puedas sentir la tapa y la textura de la hoja. Soy
cautivada por el desarrollo de una buena trama romántica donde los personajes
se empiezan a enamorar y luchan por conseguir su final feliz. Opto leer por las
tardes en la terraza con música instrumental y una taza de café. Siento mucha
tranquilidad en ese momento del día, y es cuando más me puedo desconectar de
mis quehaceres. Personalmente, ese es mi combo perfecto para gozar la lectura.
Dos libros que me han tocado y me han hecho
reflexionar son: Malala y el Diario de Ana Frank. El primero, cambió
mi forma de pensar sobre los derechos a la igualdad en la educación. Cuando lo
leí por primera vez, me recuerdo que pensé: “que privilegiada que soy, esa niña
atravesó una gran lucha defendiendo su derecho a la educación y que nunca se
dio por vencida; ni aún, por una bala que casi le cuesta la vida”. El segundo,
también me impactó bastante porque pude leer lo que ella sentía, lo que
pensaba, sus sueños y su primer amor. Me dolió cada oración de ese libro, y la
frase que más pena me dio fue “Aquí termina el diario de Ana” porque sabía cuál
había sido su trágico final. Ese libro, me hizo dar cuenta de lo que significa
ser libre y como uno tiene que agradecer por la libertad que se disfruta todos
los días.
Muchas veces dejo de leer porque la trama del
libro no me gusta (por ejemplo, “Las crónicas marcianas” de Ray Bradbury). Otra
razón puede ser el género literario que no me guste o porque no entiendo a qué
quiere llegar el escritor. También, el tiempo invertido en mis estudios no me
permite muchas veces poder terminar.
Las lecturas obligatorias que dan en la escuela
como cuentos y novelas son en su mayoría buenas y me gustan, pero otras no. Eso
me genera ansiedad y me desespero ya que debo tenerlo leído para algún examen o
trabajo práctico; además que, si el libro no me gusta, se me vuelve muy pesado
leerlo. La lectura obligatoria también tiene sus ventajas ya que a veces se le
imposibilita a uno el poder dedicarse plenamente a la lectura a causa de los
deberes cotidianos. Por lo tanto, el tener que leer para un trabajo escolar me
obliga a volver a mi pasión (leer).
Creo que el sentido que tiene la literatura en
la escuela es de desarrollar en el alumno la capacidad de analizar de una manera
crítica, enseñar a pensar desde una mirada distinta y facilita la creatividad.
También la literatura nos ofrece una amplitud de vocabulario, que la televisión,
por ejemplo, muchas veces no brinda.
Mi mayor logro como lectora fue el poder leer
un libro de 800 páginas y no aburrirme de él. Significó mucho poder terminar y
lograr esa meta. Mi objetivo actual es
poder leer un libro de Borges y Cortázar, los cuales son grandes escritores y
siento que el poder aprender algo de ellos me daría más confianza como lectora.
Leo porque es lo que me apasiona, aprendo a
soñar y muchas veces me inspira a ser una mejor persona. Muchas veces leo solo
para fantasear, sobre príncipes y princesas, dragones y villanos/as. Leo porque
la lectura me divierte. Además, la diversión por la lectura la he sabido
compartir con mi familia, por ejemplo: una vez fui con mi papá a una librería y
compramos un libro titulado “La Herencia”, por John Grisham, y acordamos que lo
íbamos a leer juntos. Mi papá al ver que nuestras lecturas iban a paso lento
escondió el libro en su oficina. Cuando íbamos a leerlo por las tardes él
“casualmente” sabía que era lo que iba a suceder. Una noche que no podía
dormir, vi la luz encendida en la oficina de mi padre, me dirigí a verlo y al
abrir la puerta descubrí la mayor traición de mi vida: ¡estaba leyendo el libro
sin mí! No pude contener la risa en ese momento; aunque también, estaba un poco
enojada. Desde ese momento, contamos esta anécdota para definir lo apasionados
que somos por la lectura.
En conclusión, he crecido con la lectura y se
ha vuelto parte de mí y centro de mi familia. Literalmente en mi casa tenemos
MILES de libros en varios idiomas. Ya que mis padres son profesionales y han
adquirido libros a lo largo del tiempo. Y mi casa se ha vuelto más una
biblioteca que un hogar, ¡ya que hay más libros que amor! Tenemos libros de teología,
historia, literatura, idioma, cocina, etc. Tanto son los libros que en vez de
ropa en los placares tenemos libros, ya que recientemente nos hemos mudado a
una casa más chica. Somos tres aficionados por la lectura. Desde siempre fui
lectora y por siempre lo seré.

Interesante, personal y emotivo el recorrido que trazás sobre tu trayectoria de lectora. Amores con los libros a los que se les hace lugar donde sea porque no se los abandona, que despiertan lealtad o celos en un gesto que se lee como hilo que une o traición que enfurece.
ResponderBorrarGracias por compartir tu experiencia y ojalá en lo por venir no se acabe nunca el disfrute.