Si bien no tengo recuerdos fijos sobre cuál fue mi primer libro o como fue que comencé a leer tengo conciencia de las lecturas que me marcaron y lo que me marca. Gracias a los libros que leí y los momentos que viví conozco mis preferencias como lectora. No sé si una buena o una mala, una peresoza o una activa, pero una lectora en fin.
Mi primer recuerdo relacionado a un libro es junto a mi abuela me narraba historias como “Blancanieves” y “Los tres chanchitos” sin embargo ella no fue quien me introdujo al mundo del leer. Fueron mis compañeras de primaria, Lucila y Florencia, que leían bastante.
La abuela de Lucila era bibliotecaria y tenía montones de libros que nos prestaba. El primero que me interesó de todos los que me dió era “Las Brujas” de Roal Dahl. Ese, sin contar los de “La bruja Winnie” que los leí todos, fue el primer libro que me gustó. Me abrió una puerta.
Despues, el primer libro que elegí comprar fue “La lección de August” de Raquel Palacio, no solo fue un libro fácil de leer si no que significo algo en mi trato con las personas. No sé bien en que aspecto, no sé bien cuanto o como pero me hizo un click. 

No se cual es mi mayor frustración, se que hay dos libros que deteste y sin embargo segui. Harry Potter y la cámara secreta es un libro demasiado aburrido para lo que es aquella saga. Esperaba más y ese libro no cumplió ni 9 ¾ de mi expectativa. Quizá el error es mío por esperar algo y no entregarme a que me sororenda, seguramente así sea. Solo se que me aburrió, cada palabra me pesaba y mis párpados parecían imanes. Me siento un poco culpable, es una lectura que a todos les suele gustar y ahí en parte entra en juego lo que decia al principio: No se si soy una buena o una mala lectora, solo se que leo.
Tengo mis preferencias, lugares y momentos favoritos. Mi terraza es una especie de lugar de paz, la plaza de la esquina de mi casa. Mi horario favoritos de 13:00hs a 17:00 hs. Bajo el sol en invierno, en casa con cigarrillos y un café y en la plaza con cigarrillos y mate.

¿Qué tipo de lectora quiero ser? No sé, solo se que quiero leer. ¿Y qué me gusta leer? Disfruto mucho el narrativo. cuando estaba en 5to grado leía muchas fabulas, mitos y leyendas. Me encanta la ficcion y sorpresivamente ahora le estoy dando lugar a la prosa poética y me esta gustando, es diferente a todo lo que leí antes. A veces me molesta pero creo que quizá eso es lo que mas me divierte, el no estar cómoda.
¿Qué autor es mi favortio? Tampoco sé, no se si tengo un autor favorito, no creo poder elegir. Como lectora me falta mucho. Antes de empezar a leer “Noticias de un secuestro” podría haber dicho que garcia Márquez era mi autor favorito pero después de ir por su tercer libro me aburrí, ya no lo tolero y no se porque pero simplemente no puedo. Hay obras que ayer disfrutaba y hoy ya no. No se, me fui por las ramas, pero en síntesis: no sé. Nunca puedo elegir favoritos. No se quienes son mis mejores amigos, mis músicos favoritos, mis pintores favoritos. Un enorme NO SÉ.

Hay lecturas que queman la piel, “El Perfume” de Patrick Süskind es uno de esos libros. Daba vueltas por mi casa y lo agarre porque Kurt Cobain, un gran músico con una gran posición politica, amaba ese libro. Lo llevaba a donde iba, lo leía y releía un millón de veces. Arranque con la lectura y lo marque de derecho y revés, en lapiz por supuesto. Ahora lo presté, lo esta leyendo mi prima.
Durante el verano leí un solo libro “Análisis de Marx y Engels” de Ernesto ‘Che’ Guevara. Tarde mucho y es un libro que necesitaba comprensión real. Me enoje mucho, el conocimiento es poder pero a veces puede resultar destructivo. El entender en parte como “funciona el mundo” y la impotencia de no poder cambiarlo es enorme y agotadora. ¿Por qué el mal triunfa siempre? ¿Por qué el posmodernismo no puede ser real? Todo sería tan fácil. Una pizca de amor y tenemos el pan y las rosas.
El conocimienro arde y siempre es furia. Molesta pero es importante, saber es importante y querer transformar también. Es importante no quedarse en el deseo, es importante accionar frente a el. Como no centrarse solo en la finalidad, en el objetivo cual nenes caprichosos, si no en el proceso que te va a llevar a la real emancipación de las partes oprimidas a las que les arrancaron y pisotearon la libertad.
Esa es un poco la función del colegio en verdad, o debería serlo. Eso es lo que logran algunos profes, enseñarnos y movernos algo adentro que nos enoje: nos despiertan. Y eso debería hacer la literatura. Deberia despertar una chispa, debería molestar, debería incomodarnos. La literatura en la escuela debería incentivar a los pibes no solo leer si no intentar hacer. Y el sentido se lo da el docente, va más allá de la obligatoriedad de leer un libro, si no de cómo te envuelve y desenvuelve el profesor. Depende de si te contagia pasión, de si lo que dice te desestabiliza y te deja boquiabierto. No es fácil ser buen docente pero si los hay. Gracias Amadio por orbitar alrededor de la Luna.
Pensar y pensarse alrededor de los libros; descubrir que el trayecto de nuestra vida lectora no siempre es llano y recto sino que muchas veces el andar se hace dificultoso y cuesta, pero siempre vale el tiempo ganado. Así, como ya has eperimentado, cuando leemos y entramos a un mundo del que participamos emocional y reflexivamente, hay un compromiso con la palabra; es poner el cuerpo y salir transformado. Aunque leamos para alejarnos, terminamos por encontrarnos en esas vidas posibles que jugamos, porque leer termina en leerse.
ResponderBorrarGracias por compartir.
Gracias por la música, también.
ResponderBorrar